PARA QUE TENGAN VIDA, Y LA TENGAN EN ABUNDANCIA: LA FECUNDA GENEROSIDAD DE JESÚS

Publicado el 03 de abril de 2018    |   Por Sofía Baranda rscj. Alhué, 2 de abril 2018    | Desde el corazón

Hay mujeres que ayudaron, sostuvieron y confirmaron a Jesús en esta generosidad, cuando no era fácil amar hasta la muerte, cuando no se siente la compañía de los amigos y cuando el Padre Dios permanece oculto y en silencio.

En medio de la discusión con los fariseos y escribas en el templo, cuando ya el conflicto y los desacuerdos llegan al máximo, una viuda pobre atrae la mirada de Jesús mientras echaba unas moneditas en la alcancía del templo.Jesús alaba la generosidad de esta mujer que ha dado cuanto tenía para vivir y lo recibe para confirmar su propia decisión de entregarse todo y enteramente. Asegura así la grandeza y fecundidad de este acto de generosidad de una indigente: “Les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos los demás”(Mc 12,41-44; Lc 21,1-4).

A los pocos días, Jesús recibe de María un baño de perfume. Ella quiebra el frasco de nardo puro, una libra (medio kilo), muy costoso. Unge a Jesús, sus pies, su cuerpo. Lo seca con sus cabellos, lo acaricia. Mientras la casa se llena completamente del aroma de este perfume, del olor a nardo y de las caricias (Jn12, 3).Jesús acoge este gesto que lo confirma en su deseo y determinación de hacer lo mismo: derramarse. Asegura así la fecundidad de este acto de generosidad de María: “Al derramar el perfume sobre mi cuerpo, estaba preparando mi sepultura. Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia, se mencionará lo que ha hecho ella” (Mt 26,12-13).

Serán felices si, sabiendo estas cosas las cumplen. Jn 13,17

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