Av. General Oscar Bonilla 10306
Población La Chimba Alto. Antofagasta
Antofagasta, ciudad en el desierto, entre la cordillera y el mar, enriquecida por las minas, inundada siempre de sol, barrida por el viento y rociada por la camanchaca…
Nuestra comunidad del Sagrado Corazón se gestó el año 2000, a partir de la invitación del Arzobispo, don Patricio Infante, que hizo a la Hermana Marta Núñez, quien fuera provincial en ese entonces, luego de una consulta a la Provincia en el contexto del Capítulo General del año 2000.
El padre Guillermo Marshall sj, vicario de la Arquidiócesis de Antofagasta, se preocupó de conseguir casa y todo lo necesario para fundar la nueva comunidad que pertenece actualmente a la Parroquia San Pablo. Así llegamos en marzo del 2001 a atender la pastoral de la comunidad cristiana San Pablo y a colaborar en servicios diocesanos, concretamente en la vicaría de la educación y la pastoral juvenil y universitaria.
Buscamos impulsar la formación cristiana de jóvenes, la formación de las comunidades de base y vincular mundos para vivir en mayor justicia e igualdad.
Los bailes religiosos son parte importante en la vida de la gente de esta población y todo el norte grande. Durante la fiesta de La Tirana, en la que celebramos a Nuestra Señora del Carmen, el 16 de julio, el desierto se llena de bailes, colores y música, los pueblos solitarios reciben miles de peregrinos, visitas y procesiones.
Antofagasta ha sido y sigue siendo un lugar de paso, muchos añoran sus lugares de origen, unos regresan otros llegan a instalarse por un tiempo, el trabajo, la empresa, los turnos y los nuevos traslados.
En nuestra población vive un importante número de bolivianos, algunos viven en colectividades y cultivan la tierra, otros tienen pequeños negocios y otros realizan trabajos esporádicos.
Son pocas las familias que provienen de Antofagasta. Han debido emigrar desde Vallenar, Copiapó, Ovalle, otras provienen de las Oficinas salitreras de la región. La mayoría es muy pobre y tiene trabajos esporádicos. El esfuerzo por subsistir, por mantener unida a la familia, por educar a los niños y conseguir una vivienda, es lo que los ocupa cada día. Muchas mujeres son jefas de hogar, muchos jóvenes están expuestos a la droga y el alcohol, muchos hombres deben trabajar por largo tiempo en minas alejadas de la ciudad.
La gente vive una fe sencilla y profunda, con un fuerte sentido comunitario y de celebración. Dios está para ellos presente en sus vidas, es de quien reciben el pan de cada día, la fuerza y la esperanza para levantarse, la confianza para soñar en un futuro nuevo y el cariño y la solidaridad que devuelven la fe.
Hoy, estamos involucradas en la pastoral social con inmigrantes y proyectos de Cuaresma de Fraternidad, en la pastoral universitaria, en programas de voluntariados y misiones con jóvenes, en el Hogar de Cristo y en la Biblioteca diocesana Monseñor Luis Silva Lezaeta. En la parroquia trabajamos en colaboración con los laicos de nuestra capilla, con el vicario de pastoral, padre Sergio Serrano OMI, y la coordinadora de la comunidad, Magdalena Baros. Animamos la pastoral de la solidaridad y ayuda fraterna, la pastoral juvenil y la vida litúrgica. Compartimos esta misión con laicos del Sagrado Corazón que han descubierto el amor de Dios en sus vidas y juntos queremos manifestarlo.
Nuestra Comunidad abre las puertas a la internacionalidad y a numerosos colaboradores y colaboradoras vienen a ofrecer su tiempo y servicio por algún tiempo dando apoyo a las comunidades, las colonias para niños, ofreciendo talleres, reforzando el coro, compartiendo las fiestas religiosas, participando en encuentros con las comunidades, acompañando Ejercicios Espirituales, visitando y sirviendo a los inmigrantes.
“ Abre la puerta y entra a mi hogar
Amigo Mio que hay un lugar
Deja un momento de caminar.
Siéntate un rato a descansar
Toma mi vino y come mi pan
Tenemos tiempo de conversar…”
Volver a Comunidades